Dicen que lo nuestro esta prohibido
Que es el veneno del pecado y un mal trago del destino
Que sólo somos dos amantes a escondidas
Que tú me harás una infeliz toda mi vida
Qué me importa...., si te quiero qué me importa…
Dicen que esta historia esta acabada
Que estoy ciega porque sigo enamorada
Que tus “te quiero” son el fruto del vacío
Que tú algún día me echarás de tu camino
Dicen que vivimos una farsa y es mentira
Diles, que nuestro amor es grande como el universo
Que en este corazón me sobran sentimientos
Entre huracanes de pasión sin límites
Diles, que vivo y muero para darte amor…oh… Oh…no…, oh…no…
Sólo con mirarte yo te intuyo
Te adivino entre caricias y promesas
Yo construyo mi castillo
Eres mi bálsamo mi cura, de mi soledad abrigo
La inocencia que me inunda eres mi amante eres mi amigo
Tú…, eres el aire de mi cielo
Aunque la gente nos señale, será sólo un burdo intento
Nosotros volaremos alto como el viento
Entre la inmensidad de un nuevo firmamento…
Diles, que nuestro amor es grande como el universo
Que en este corazón me sobran sentimientos
Entre huracanes de pasión sin límites
Diles, que vivo y muero para darte amor…
Con el velero de tu sonrisa Llévame lejos cúrame esta herida
Donde los sueños se hacen siempre eternos
Donde el deseo quema a fuego nuestros cuerpos, oh….
Diles, que nuestro amor es grande como el universo
Que en este corazón me sobran sentimientos Eh…, oh, no, oh…
Diles, que nuestro amor será infinitamente eterno
Que cuando me besas el mundo calla en su silencio
Entre huracanes de pasión sin límites
Diles, que vivo y muero para darte amor… Diles
domingo, 20 de enero de 2008
viernes, 18 de enero de 2008
DORMIDA...
Anoche, mientras dormía,
sentí tu aliento en mi almohada,
me despertó el suave roce
de tus labios en mi oreja,
más fingí seguir durmiendo
para probar el deleite
de tus amores secretos.
Disfruté del jugueteo
de tu lengua por mi cuello,
y de tus dedos expertos
recorriendo sabiamente
mi desnuda anatomía;
uno a uno penetraron
la gruta de mis deseos,
y tu piel más y más cerca
cubrió del todo mi cuerpo
Tuve que hacer un esfuerzo
para fingir que dormía,
mientras arabas mis carnes,
para fecundar mis sueños.
Mexcougar
jueves, 3 de enero de 2008
SECRETO....
Ven, acércate más, bebe en mi bocaesto que llamas nieve; verás que con tu aliento se desata, verás que entre tus labios se enrojecenlos pétalos del ámbar....
Ven, acércate más. Muerde mi carnecon tus manos morenas; verás qué dulcemente se desmaya el cactus de mi cuerpo, y surge tenue de la nieve durala misteriosa suavidad del nácar.
No sentirás mi carne llamearse con tersas rosas cárdenas, pero sabrás que es tibia como un nidode plumas sonrosadas...
Ven, acércate más, bebe el alientoque se aleja de mí como una ráfaga; en vez de fuego sentirás el fresco despliegue de mis alas....
Deja que entre tu pelo se deshojen mis manos delicadas; sabré quererte con quietud de arrullo, sabré dormirte con calor de lágrimas.
Nadie en la vida te dará más seda que la que yo destrenzaré en tu almohada; tendrá el olor del musgo humedecido y una sutil irradiación castaña.
Ven, acércate más. Para tu cuerpo seré una azul ondulación de llama, y si tu ardor entre mi nieve prende, y si mi nieve entre tu fuego cuaja, verás mi cuerpo convertirse en cuna para que el hijo de tus sueños nazca....
NO ME CULPES A MI !!!
No me culpes a mí: culpa al infame
de quien tú fuiste por primera vez:
el que ablandó las pomas de tu huerto
antes de su completa madurez...
La hez no vale lo que vale el vino,
y él se bebió tu vino. .. yo, la hez.
¿Qué me diste? las sobras solamente,
las sobras ¡ay! de tu primer festín;
la humedad de sus labios en tus labios,
en tus carnes el tufo de aquel ruin. . .
Y el rastro de sus dedos en las rosas
y lirios de tu gárrulo jardín.
¿Qué hice yo? Perdonarte tu pasado,
seguirte siempre y por tus ojos ver;
sufrir tus altiveces, tus orgullos,
soportar tus caprichos de mujer;
y darte hasta morirme lo que amabas
en mí, lo que hoy deploras: ¡el Placer!
Que caiga, pues, tu cólera, que caiga
sobre el que tus guirnaldas deshojó. . .
sobre ese a quien saludas todavía
y a quien amas acaso... ¿qué sé yo?
Tus iras no me hieren, no me tocan;
caigan todas sobre él... sobre mí, no!
de quien tú fuiste por primera vez:
el que ablandó las pomas de tu huerto
antes de su completa madurez...
La hez no vale lo que vale el vino,
y él se bebió tu vino. .. yo, la hez.
¿Qué me diste? las sobras solamente,
las sobras ¡ay! de tu primer festín;
la humedad de sus labios en tus labios,
en tus carnes el tufo de aquel ruin. . .
Y el rastro de sus dedos en las rosas
y lirios de tu gárrulo jardín.
¿Qué hice yo? Perdonarte tu pasado,
seguirte siempre y por tus ojos ver;
sufrir tus altiveces, tus orgullos,
soportar tus caprichos de mujer;
y darte hasta morirme lo que amabas
en mí, lo que hoy deploras: ¡el Placer!
Que caiga, pues, tu cólera, que caiga
sobre el que tus guirnaldas deshojó. . .
sobre ese a quien saludas todavía
y a quien amas acaso... ¿qué sé yo?
Tus iras no me hieren, no me tocan;
caigan todas sobre él... sobre mí, no!
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